Desde hace más de 10 años, mi cocina es mi taller de diseño. A Punto de Turrón nació de la idea de que un pastel no debe ser algo común, sino una pieza que cuente una historia y desafíe lo esperado.
Lo que más me apasiona son los retos. Me encanta que me cuentes tu idea, por más compleja que parezca, y transformarla en un pastel con formas que nadie se imagina. Para mí, no hay límites cuando se trata de crear arte comestible; mi meta es que tu visión se convierta en una realidad que sorprenda a todos.
Mi compromiso con la excelencia me ha llevado a medir mi trabajo en grandes escenarios profesionales, donde he tenido el honor de ser reconocida por jueces expertos:
Esta obra es mi mayor orgullo y la pieza que representa mi nivel máximo de detalle y ejecución técnica. Una escultura totalmente comestible que fusiona la fuerza del jaguar con la riqueza de nuestras tradiciones, diseñada para impresionar.




Inspirado en la serie Ranma 1/2, este pastel fue un desafío de equilibrio, estructura y modelado. Ganar el oro en la categoría Master con este diseño confirmó que mi pasión por las formas poco comunes tiene un lugar destacado en la alta repostería.
Este pastel es mi raíz y mi inicio en las competencias. Una escultura que rinde homenaje a Chiapas recreando el icónico bordado floral y el cántaro tradicional. Fue la pieza que me impulsó a buscar siempre la perfección técnica que hoy entrego en cada pedido.


